miércoles, 21 de marzo de 2012

PENSAMIENTOS DE UN HIJO A SU PADRE


PENSAMIENTOS
DE UN HIJO A SU PADRE

Tiene la mirada perdida. Trato de llegar hasta él. Cuando lo toco desvía su mirada hacia otro punto, sé que sintió mis manos sobre su hombro, pero trata de ignorarme.
¿Sabrá quien soy?
Me lo pregunto cada día de cada mañana en que vengo a visitarlo.
No me habla.  No quiere encontrarse con mis ojos, ni con los de nadie.
Donde está ese hombre fuerte, que me llevaba en andas por la plaza, que nadaba conmigo en las aguas profundas del río.
El caballero astuto que me enseñó la delicadeza con que tratar a las mujeres.
Ese hombre que hizo feliz a mi madre, y que no supo resignarse a su partida.
Como puede la mente dejar de vivir, cuando el corazón se niega abandonar el cuerpo.
Pasó tiempo de aquel día, en que los dos dejaron de existir.
Él partió con ella, su alma no está entre nosotros, es por eso que no nos reconoce, lo que aquí está, es solo un recuerdo de lo que él era, y no acepta seguir viviendo.
Quiero ayudarlo a partir por completo y no se como.
Es mi padre y no se que hacer.

Fin
María Rosa Leoni
20-3-12

pd. aclaración, no es autobiográfico es solo producto de mi imaginación.

1 comentario:

Elenita dijo...

Amiga Hermana, corrijo más que producto de tu imaginación, es producto de tu gran sensibilidad para describir situaciones que a diario pueden ser vividas. En este caso es algo que llega a conmover las fibras más íntimas, de quien lo lea y haya conocido esta problemática.
Muchas veces es más difícil para el hombre superar su viudez, pues algunos de ellos no son capaces de abrir su corazón, para que salga ese inmenso dolor, creen que así se muestran más fuertes y buscan refugio en la soledad, no lo hacen por causar daño, es una manera de no aceptar la muerte del ser querido.
La mujer está capacitada para sobrellevar todo tipo de dolor, aunque se tilde de sexo débil, no lo es cuando se trata de afrontar situaciones difíciles. Ella se ampará en el amor de los hijos y los nietos y buscará el modo de estar más junto a ellos que nunca.
Tu escrito como siempre es impecable, sensible, doloroso.

Besitos de Luz, para tu bella alma.